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LEY DEL RETORNO Y LA LEY DE LO TRIPLE

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LEY DEL RETORNO Y LA LEY DE LO TRIPLE

Mensaje por sorcière85 el Miér Feb 17, 2010 3:41 pm

LEY DEL RETORNO Y LA LEY DE LO TRIPLE
"Aquello que hagamos, volverá a nosotros tres veces". También se llama la ley del rebote, y significa, que todo lo que hagamos bueno o malo volverá a nosotros, incrementado, ya que contiene la fuerza que salió de nosotros mas la de devolución.
Existe mucha verdad en el dicho inglés "What goes around, comes around" (lo que sucede en derredor regresa a tí), por lo que deberá tenerse mucho cuidado y pensarlo dos veces, antes de utilizar la magia o los poderes psíquicos para vengarse de un enemigo. Ocúpese siempre de problemas utilizando la energía mágica positiva y no concentrarse en la negativa. Esta ley de la retribución del karma se conoce como Ley de lo Triple (o Ley de los Tres).
Tampoco parece tener un orígen claro y concreto, pero a diferencia de otros muchos elementos parece ser que en origen es puramente wiccana, bién se la conoce habitualmente como Ley del Tres. Su interpretación más básica afirma que todas las acciones tienen consecuencias que volverán a su origen. Como Ley del Tres se interpreta que la fuerza o acción "enviada" regresa multiplicada por tres, o que actúa en tres niveles distintos (material, mental, espiritual). La Ley del Tres ha ido perdiendo popularidad a favor de la Ley delRetorno pues esta última se ve como una ley natural de acción-reacción, mientras que el añadir múltiplos la convierte más en un castigo o amenaza divina para prevenir malas conductas. En ocasiones también se la asocia al Karma, pero que de todas formas tampoco sea un concepto uniforme, ni encaje completamente con el concepto que tiene la Ley del Retorno dentro de la wicca, hace que muchos eviten referirse a la Ley del Retorno como Karma.

La Divinidad
Todas las religiones son estructuras basadas en la reverencia a lo Divino, y la Wicca no es una excepción. La Wicca reconoce la existencia de una fuerza divina suprema, inestimable, absoluta, de donde surgió todo el universo. El concepto de tal fuerza, mucho además de nuestra comprensión, casi fue perdido en la Wicca debido à dificultades que tenemos en relacionarnos a ella. Entretanto, los Wiccanos acceden a esa fuerza por medio de sus deidades. Conforme los principios de la naturaleza, a fuerza suprema fue personificada en dos seres básicos:
La Diosa y el Dios.
Toda deidad mostrada en este planeta existe como arquetipo del Dios y de la Diosa. Los complejos panteones de deidades surgidos en muchas partes del mundo son simplemente aspectos de esos dos. Toda diosa reside en el concepto de la Diosa. Todo dios, en el del Dios. La Wicca reverencia esas dos deidades por sus eslabones con la naturaleza. Una vez que la mayor parte (pero ciertamente no toda) de la naturaleza está dividida en género, las deidades que la simbolizan fueron concebidas de modo similar.
En el pasado, cuando la Diosa y el Dios eran tan reales como la Luna y el Sol, los ritos de culto y adoración eran desestructurados una unión espontanea y placentera con lo Divino.
Posteriormente, los rituales pasaron a seguir el curso del Sol a través del año astronómico (de ahí las estaciones) así como el crecer y el menguar mensual de la Luna. Actualmente, ritos similares son observados en la Wicca, y su ejecución regular de hecho crea una intimidad mágica con esas deidades y con las fuerzas tras de ella. Felizmente, no precisamos aguardar por la época de los rituales para acordarnos de la presencia de los Dioses. La visión de una flor perfecta en un campo árido puede suscitar sentimientos tan fuertes como los originados por los mas poderoso de los ritos formales. Vivir en contacto con la naturaleza torna cada momento un ritual Los Wiccanos se sienten a la gana al comunicarse con animales, plantas y árboles. Ellos sienten a la energía contenida en piedras y en la arena y hacen que fósiles hablen sobre sus orígenes primitivos. Para algunos Wiccanos, observar el nacer o el poner del sol y la luna diariamente es un ritual en si, pues son los símbolos celestes del Dios y la Diosa.
Al visualizar a la Diosa y al Dios, muchos de los Wiccanos los ven como conocidas deidades de religiones antiguas. Diana, Pan, Ísis, Hermes, Hina, Tammuz, Hécate, Ishtar, Cerridwen, Thoth, Tara, Aradia, Ártemis, Pele, Apolo, Kanaloa, Bridget, Hélios, Bran, Lugh, Hera, Cibele, Iranna, Maui, Ea, Atena, Lono, Marduk - la lista es literalmente interminable.
Muchas de esas deidades, con su historia, ritos y mitos correspondientes, suministran el concepto de deidades a los Wiccanos.
Algunos se sienten cómodos al asociar esos nombres y formas a la Diosa y al Dios, sintiendo que posiblemente no serian capaces de reverenciar seres divinos desprovistos de nombre. Otros creen que la falta de nombres e indumentarias representa una confortable ausencia de limitaciones.
La Diosa y el Dios son iguales; ninguno de ellos es mas alto o mas reverenciable. A pesar de algunos Wiccanos centralizaron sus rituales en la Diosa en completo detrimento del Dios, esto es apenas una reacción a los siglos bajo sofocante religión patriarcal y la negligencia al aspecto femenino de lo Divino. La religión basada apenas en la energía femenina, entretanto, es tan desequilibrada y desnatural como otra totalmente volcada a lo masculino. Un equilibrio perfecto entre ambas es lo ideal. La Diosa y el Dios son iguales, y complementarios.
La Diosa
La Diosa es la Madre universal. Es la fuente de la fertilidad, de infinita sabiduría y de los cuidados amorosos. Siguiendo la Wicca, Ella posee tres aspectos: la Doncella, la Madre y la Anciana, que simbolizan las Lunas Creciente, llena y Menguante. Ella es en un tiempo el campo no arado, la plena cosecha y la Tierra duramente, cubierta de nieve. Ella da a luz abundancia. Mas, una vez que la vida es un presente suyo, ella la presta con la promesa de la muerte. Esta no representa las tinieblas y el olvido sino un reposo por la fatiga de la existencia física. Es una existencia humana entre dos encarnaciones. Una vez que la Diosa es la naturaleza, toda la naturaleza, Ella es tanto la tentadora como la vieja; el tornado y la lluvia fresca de primavera; la cuna y el túmulo.
Sin embargo, a pesar de ser hecha de ambas naturalezas, la Wicca la reverencia como la adoradora de la fertilidad, del amor y de la abundancia, si bien su lado oscuro es también reconocido. Nosotros la vemos en la Luna, en el silencioso y fluyente océano, es el primer retoño de la primavera. Ella es la incorporación de la fertilidad y del amor.
La Diosa es conocida como a Reina del paraíso, Madre de los Dioses que crearon los Dioses, la Fuente Divina, la Matriz Universal, La Gran Madre e incontables títulos mas.
Muchos símbolos son utilizados en la Wicca para honrarla, como el caldero, la copa, el hacha, flores de cinco pétalos, el espejo, collares, conchas de mar, perlas, plata, esmeralda... para citar unos pocos.
Por gobernar la Tierra, el mar y la Luna, muchas y variadas son sus criaturas. Algunas incluirían el conejo, el oso, la lechuza, el gato, el perro, el murciélago, la oca, la vaca, el delfín, el león, el caballo, el escorpión, la araña y la abeja. Todos son sagrados a la Diosa. La Diosa ya fue representada como una cazadora corriendo con sus perros de caza; una deidad celestial caminando por los cielos con polvo de estrellas saliendo de sus pies; la eterna Madre con el peso de la crianza; la de nuestras vidas y muertes; una Anciana caminando bajo la luz de la luna buscando los débiles y olvidados, así como muchos otros seres.
Mas, independientemente de como la vemos, Ella es omnipresente, inmutable, eterna.
El Dios
El Dios también ha sido reverenciado hace eras. El no es la de deidad rígida, el todopoderoso del cristianismo o del judaísmo, tampoco un simple consorte de la Diosa. Dios o Diosa ellos son iguales, unidos. Vemos al dios en el sol, brillante sobre nuestras cabezas durante el día, naciendo y poniéndose en un ciclo infinito que gobierna nuestras vidas. Sin el sol, no podríamos existir; por lo tanto el también ha sido mostrado como la fuente de toda vida, el calor que rompe las semillas adormecidas, trazándolas para la vida, y estimula el brote verde de la tierra después de la fría nieve de invierno.
EL Dios es también gentil con los animales silvestres. En la forma de Dios cornudo, él es a veces representado con cuernos en su cabeza, que simbolizan su conexión con todas las bestias. En tiempos mas antiguos, tiempos mas antiguos, se creía que la caza era una de las actividades regidas por el Dios, en cuanto a la domesticación de los animales se creía como actividad de la Diosa.
Los dominios de Dios incluían las florestas intocadas por las manos del hombre, los desiertos olvidados y las altas montañas. Las estrellas, al ser en verdad soles distantes, son a veces asociadas a sus dominios. El ciclo anual del brote, maduración y de la colecta viene siendo asociado al sol, de ahí los festivales solares de Europa (discutidos mas profundamente en el Capitulo 8 - Días de poder), los cuales son aún observados en la Wicca.
El Dios es la colecta ya madura, el vino embriagante extraído de las uvas, el grano dorado que mese en un campo, las manzanas jugosas que penden de ramas verdes en las tardes de otoño. En conjunto con la Diosa, también él celebra y rige el sexo. La Wicca no evita el sexo o hablar sobre él por palabras susurradas. Es una parte de la naturaleza y así es aceptado. Por traer placer, desviar nuestra conciencia del mundo cotidiano y perpetuar nuestra especie, es considerado un acto sagrado.
El Dios nos imbuye vigorosamente en el deseo que asegura el futuro biológico de nuestra especie. Símbolos normalmente utilizados para representar o mostrar al dios incluyen la espada, cuernos, la lanza, la celda, el oro, el bronce, diamante, a hoz, la flecha, la vara mágica, el tridente, cuchillos y otros. Criaturas sagradas incluyen al toro, el perro, la cobra, o pez, el dragón, el lobo, el jabalí, el águila, o halcón, el tiburón, los lagartos y muchos mas. Desde siempre, el Dios es el Padre Cielo, y la Diosa la Madre Tierra. El Dios es el cielo, de la lluvia y del relámpago, que desciende sobre la Diosa y se une a ella, esparciendo las semillas sobre la tierra, celebrando la fertilidad de la Diosa.
Aún hoy, las deidades de la Wicca están firmemente asociadas a la fertilidad, pero cada aspecto de la existencia humana puede ser asociado a la Diosa y al Dios. Pueden ser llamados para ayudar a atravesar las vicisitudes de nuestras existencias y traer placer a nuestras vidas normalmente carentes de espiritualidad. Esto no significa que cuando ocurran problemas debamos dejarlos en las manos de los dioses. Esta es una maniobra de fuga, al evitar lidiar con los agujeros en el camino de la vida. Pero, como Wiccanos nosotros llamamos a la Diosa y al Dios para limpiar nuestras mentes y ayudarnos la sobrellevarlos. La magia es un excelente medio para esto. Después de sintonizarse con La Diosa y con El Dios.
Además de eso, la Diosa y el Dios pueden ayudarnos la cambiar nuestras vidas. Una vez que las Deidades son las fuerzas creativas del universo (y no sólo símbolos), podemos llamarlas para fortalecer nuestros ritos y bendecir nuestra magia. Nuevamente, esto va contra la mayoría de las religiones. El poder está en las manos de cada practicante, y no con sacerdotes o sacerdotisas especializados que celebran tales hechos para las masas. Es decir lo que hace la Wicca es ser un medio de vida realmente satisfactorio. Tenemos vínculos directos con las Deidades. No necesitamos de intermediarios - sacerdotes, confesores o shamanes. Nosotros somos los shamanes.

Para desarrollar una relación con La Diosa y con El Dios, una necesidad para los practicantes de Wicca, puede seguir estos rituales simples.

A la noche, siéntese o permanezca de pie mirando hacia la Luna, si estuviera visible.
Si no, imagine la Luna más llena que ya haya visto con su brillo blanco plateado en la oscuridad, directamente arriba y delante de usted.
Sienta la suave luz lunar besando su piel. Siéntala tocando y mezclándose a sus propias energías, mezcladores y formando nuevos patrones.
Vea la Diosa en cualquier forma que desear. Llámela, entonando antiguos nombres, desearse: Diana, Lucina, Selena. Abra su corazón y su mente para el aspecto de la energía de la Diosa manifestado en la luz de la Luna.
Repita este proceso diariamente por una semana, de preferencia en el mismo horario de la noche.
Paralelamente a este ejercicio, sintonícese con El Dios. Al levantarse por la mañana, no importa cuan tarde sea, quédese de pie delante del Sol (a través de una ventana si es necesario, o al aire libre si es posible) y bucee en su energía. Piense en el Dios. Visualícelo como quiera. Puede ser un poderoso guerrero musculoso, irguiendo una lanza en una de las manos mientras que en la otra lleva a un niño o un racimo de uvas cubierto de rocío. Puede desear entonar nombres del Dios, como Cernunnos, Osiris, Apolo, así como con
La Diosa.
Si no desea visualizar al Dios (pues la visualización puede imponer limitaciones), simplemente entre en armonía con las energías que emanan del Sol. Si nubes bloquean el cielo, aun así las energías del Dios le alcanzarán. Siéntalas con toda su imaginación mágica.
Impida que otros pensamientos diferentes perturben su reverencia al Dios. Libere sus sentimientos; abra su conciencia para cosas más elevadas. Llame por el Dios con palabras que usted desee. Exprese su antojo de sintonizarse con Él.
Practique estos ejercicios diariamente por una semana. Si desea explorar los conceptos de la Diosa y del Dios, lea libros sobre mitología de cualquier pueblo del mundo.
Lea los mitos pero busque por los temas fundamentales. Mientras más lea, más informaciones tendrá en sus manos; al final, usted buceará en un mar de conocimiento desestructurado pero extremadamente complejo sobre las deidades. En otras palabras, pasará a conocerlas.
Si después de siete días siente necesidad (o antojo), prosiga con estos ejercicios hasta sentirse confortable con La Diosa y con El Dios. Ellos siempre están en nosotros y a nuestro alrededor; necesitamos sólo abrirnos para tal la conciencia. Este es uno de los secretos de la Wicca - El Divino habita en nosotros. En su búsqueda por el conocimiento de los Dioses, pasee largamente bajo los árboles. Estudie las flores y las plantas. Visite lugares silvestres, naturales y sienta la energía de la Diosa y del Dios directamente - por el pulsar de energía proveniente del tronco de un viejo roble, del calor de una piedra calentada por el sol.
Familiarizarse con la existencia de las Deidades es más fácil por el contacto real con tales fuentes de energía. A continuación, después de haber alcanzado tal estado, puede ser que desee establecer un altar o santuario, permanente o temporal, para la Diosa y para el Dios. No necesita más que una pequeña mesa, dos velas, un incensario y un plato o fuente con frutas, granos, semillas, vino o leche.



La Diosa (Lunar-Terrestre). La divinidad masculina, se suele denominar "Dios Astado", (por ser representado con las astas de los ciervos, que remite a las antiguas tradiciones de la caza, las estaciones en las cuales el sustento principal era la caza y simboliza la virilidad masculina), también como El Señor de las Cosas Salvajes, el dador de Buena Muerte; mientras que la divinidad femenina es llamada "La Diosa" la Señora de La Vida, la de Útero Fértil y representa la fertilidad de la tierra y la fecundidad femenina. El Dios Astado muere y renace en cada ciclo anual, de acuerdo con su relación con los cultos a la fertilidad. La Señora de la Vida, mantiene un ciclo mensual relacionado con las fases lunares.


Simbolo de la Diosa

Símbolo del Dios Astado

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