mi rinconcito esoterico
Bienvenido a tu rinconcito esoterico... Espero que pases un rato agradable....

Diagnosis del Karma

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Diagnosis del Karma

Mensaje por marga_b el Jue Mar 08, 2012 12:51 am

¡Hola a todos!

soy Margarita,

quiero compartir con vosotros la noticia sobre el libro que habla sobre el mecanismo del karma, aplicado a nuestros días. de hecho, el autor del libro que voy a comentar aquí puede identificar los hechos ocurridos en la vida de una persona, al ver sus campos bioenergéticos delgados, y sabe cómo están relacionados esos hechos ,ocurridos quizás hace años, con lo que esta pasando ahora, o con alguna enfermedad, o alguna situación que se repite constantemente en la vida (alguna maldición o el circulo vicioso) y lo más importante: ayuda a cambiar el destino e incluso ha curado a mucha gente con sus trabajos de investigación en este campo de bioenergética.

os voy a publicar el libro, bueno, el capitulo uno, y a ver si a alguien le interesa, si le interesa a alguien que contacte conmigo.

muchas gracias por la atención!!!
avatar
marga_b
Bruja Novata
Bruja Novata

Cantidad de envíos : 6

Ver perfil de usuario http://www.lazarev.es

Volver arriba Ir abajo

Re: Diagnosis del Karma

Mensaje por marga_b el Jue Mar 08, 2012 12:52 am

S.N.Lazarev
Diagnosis del karma. Libro primero.
El sistema de la autorregulación de campo.

DEL AUTOR

Antes de empezar a leer este libro, estimado lector, compruebe su estado emocional. Insisto, deje de leerlo, si se siente ofendido, irritado o tenga otras emociones negativas hacia quien sea.

Este no es simplemente un libro nuevo con un tema que interesa hoy en día a muchos, sino en realidad, la exposición del concepto original de la comprensión de las leyes del mundo espiritual, el cual rige el mundo material, el análisis de posibilidades para acceder al mundo de la bioenergética.
El objetivo principal del libro – la ampliación en la comprensión del mundo que nos rodea, el descubrimiento y el estudio de los mecanismos, que lo dirigen, y la exposición de las reglas del acceso en la bioenergética, pues el perfeccionamiento de la persona debe comenzar con la interpretación del mundo, la concepción de sus leyes, la aceptación de uno mismo como parte del Universo.
La humanidad actual se ha ido alejando de sus orí-genes espirituales. Como si de un barco a la deriva se tratase, la tripulación se ha enemistado, no hay capitán, hay boquetes y el motor no funciona. Algunos de los tripulantes ya empezaron a comprenderlo, aparecieron peticiones de la reconciliación y la reparación del barco. Pero la desgracia principal – y nadie sabe esto, – es que el barco va hacia los arrecifes y la salvación del barco y de los tripulantes depende solamente del cambio del rumbo, y no de la reparación del motor.
La humanidad está ante un peligro mucho más serio que el peligro nuclear. Este peligro es la descomposición del espíritu. Las pérdidas más terribles son las que no notamos, no sentimos, puesto que la muerte comienza primero a nivel de campo y, después, a nivel del cuerpo. Ahora este proceso se acerca al punto crítico, porque lo que hoy es nuestro espíritu, mañana y pasado mañana será los cuerpos de nuestros hijos y nuestros nietos. Por consiguiente, cuanto más defectuoso es nuestro espíritu hoy, será más defectuosa la salud espiritual y física de nuestros descendientes.
La información que he recibido investigando las estructuras de biocampos de la humanidad es muy seria.
El potencial espiritual acumulado por los santos, las clarividentes, los fundadores de las religiones mundiales, está casi por completo agotado actualmente, y el razonamiento estratégico no desarrollado presenta un grave peligro. Las posibilidades enormes de la bioenergética se dirigen no a la comprensión del mundo que nos rodea, la previsión y la prevención de los problemas futuros, sino a la resolución de las tareas tácticas primitivas, momentáneas. La humanidad se acercó a aquel límite, tras el cual está o el renacimiento espiritual, o la muerte. La salvación consiste en la búsqueda espiritual personal, en la comprensión de cuan responsable es cada uno de nosotros de los destinos humanos y de la vida del Universo.
Imagínese la siguiente escena: una persona que desea aprender a conducir, la sientan en el coche, le vendan los ojos, ponen las manos sobre el volante, muestran, donde presionar el acelerador, y allí acaba la lección. Aproximadamente así está ahora el nivel de los conocimientos en el campo de la bioenergética, que se puede recibir en el plazo muy pequeño y por un dinero no tan pequeño en las numerosas escuelas extrasensoriales. Estas escuelas se distinguen entre sí solamente por «la marca del coche» y «la potencia del motor». Es necesario comenzar por aprender las reglas del tráfico y el mecanismo del automóvil.
Sin comprensión del mundo que nos rodea, de uno mismo y sin una preparación seria, las consecuencias del acceso en la bioenergética pueden ser más peligrosas, que el viaje en el automóvil con los ojos vendados. Por eso este libro está dedicado a las reglas de la conducta en la esfera espiritual.
Todavía un aviso más. Para un desarrollo mas completo del tema, estoy obligado a dar una parte de la información referente a la técnica del acceso en las estructuras de campos. No aconsejo a nadie, después de haber leído el libro, intentar hacer lo mismo. Esto es peligroso no sólo para la persona que trate de repetir, sin pensarlo antes dos veces, mi experimento, sino también para su familia. Realizar estas prácticas puede un círculo muy limitado de personas con ciertas cualidades especiales y que habían tenido una preparación seria.
Y por último. Muchos lectores encontrarán en el libro una información totalmente inesperada y nueva para ellos que les recordará escenas del mundo de la ciencia-ficción.
Pero soy investigador, y, por más increíbles que les parezcan estos hechos o conclusiones, es nuestra realidad actual repetidamente comprobada y confirmada con los resultados de mi trabajo.

avatar
marga_b
Bruja Novata
Bruja Novata

Cantidad de envíos : 6

Ver perfil de usuario http://www.lazarev.es

Volver arriba Ir abajo

Re: Diagnosis del Karma

Mensaje por marga_b el Jue Mar 08, 2012 12:53 am

EL CAPÍTULO 1

EL CONCEPTO DEL SISTEMA
DE LA AUTORREGULACIÓN DE CAMPO
Y LA HISTORIA DE SU DESARROLLO

Un monje rogó a Dios incesantemente durante diez años el don de la curación. Al final Dios se lo concedió. El monje fue a su maestro y se lo contó. Este le ordenó marchar y rogar a Dios que le retirase ese don y que le concediese el don de la visión de sus pecados.
Los resultados de mis investigaciones en el campo de la bioenergética están basados en veinte años de trabajo en este campo, la interpretación filosófica del mundo, y también con la confirmación convincente de las premisas básicas filosóficas y teóricas, mediante trabajo práctico.
¿Sobre qué trata este libro? Ahora ante la humanidad hay unos problemas muy serios, y de si los resuelve o no, depende nuestro futuro. Es habitual considerar que los problemas básicos son un producto de la ecología desfavorable, la amenaza de la guerra nuclear y las decenas de otras causas externas. En realidad, la causa principal del desastre está en la persona, pues para cambiar el mundo, debemos cambiar nosotros mismos primero. Cambiar uno mismo es mu-cho más difícil que cambiar el mundo que nos rodea. No tenemos hoy en día palancas, medios, sistemas para el cambio radical del pensamiento, la concepción del mundo y nuestra espiritualidad.
Las vías propuestas por los filósofos de hoy y los Maestros, en el mejor de los casos son un intento de recapacitar sobre el bagaje de los conocimientos acumulados, mientras que es necesario dirigir las fuerzas principales a la comprensión del mundo, a la búsqueda de las vías del autodesarrollo. Para cambiar el mundo es necesario comprenderlo, pues la comprensión del mundo es el comienzo para poder cambiarlo. Usamos a menudo impresiones alteradas del mundo y tratamos de someterlo a ciegas y, en realidad, destruirlo, mientras tanto matándonos a nosotros mismos. Tenemos que reconocer el grado de nuestra dependencia de este mundo y los lazos con él, saber las leyes por las que el mundo vive y se desarrolla. Las investigaciones que realizo, son dirigidas en primer lugar a la comprensión de lo que es la persona, la conciencia, la subconsciencia, el Universo.
Es hora de alejarse de la representación primitiva materialista de que la persona comienza y acaba con el cuerpo físico. La persona es un sistema informativo-energético muy complejo, que depende en un tanto por ciento del cuerpo físico y de la conciencia y en un 95-98 por ciento de capas informativo-energéticas de la subconsciencia, tan desconocidas para nosotros como el Universo.
Dedicándome a las cuestiones de la salud y la prevención de las enfermedades, busco en primer lugar sus causas y cada vez más me convenzo de la necesidad del perfeccionamiento espiritual e intelectual humano. Desgraciadamente, actualmente no hay un sistema único de conocimientos, que permita abrir las capacidades bioenergéticas sin dañar a la persona. Las posibilidades de la bioenergética son tan grandes que la entrada en esta esfera debe ser muy cautelosa, gradual y debe comenzar con el desarrollo ético personal. La ética y la comprensión del mundo representan el sistema superior de la defensa. Pero estos conocimientos son los que nosotros casi no dominamos. Cada proceso serio debe ser bien preparado, menospreciar ese detalle puede, en vez de desarrollo espiritual y cambio benéfico, llevar a la degeneración y la muerte, y, por desgracia, estas tendencias y este proceso en estado de embrión ya está en marcha.
Trataré de explicar las causas del estado físico poco alentador de las personas, mostrar las posibilidades y los modos de su cambio a través de las correcciones de las estructuras delgadas de los campos, determinar qué significa tratar la bioenergética de forma competente al desarrollo de las cualidades humanas. La comprensión del mundo que nos rodea y la severa autodisciplina deben ser la base del cambio de nuestro espíritu, del alma; es además una condición inexcusable de la supervivencia. El libro contiene aquella información, que es necesaria para la asimilación de la complejidad de los problemas que están hoy ante cada persona, puesto que en los últimos dos-tres años se han agudi-zado bruscamente todos los procesos energéticos en la Tierra, y ahora lo que se llama en la bioenergética "el karma", la ley de la recompensa, trabaja decenas de veces más rápidamente que antes.
Mi encuentro con una nueva comprensión del mundo ha transcurrido durante toda mi vida. Desde la infancia sen-tía en mí unas cualidades grandes, pero intuitivamente diri-gía las fuerzas no a su reforzamiento, sino a la interpretación del mundo, porque siempre sentí que la comprensión es más importante que la acumulación y el desarrollo de las cualidades.
Oí muchas veces lo de la fuerza de la maldición y que puede heredarse. En literatura es posible encontrar muchos ejemplos de ello. A mí me impresionó mucho un caso descrito por E.P.Blavatskaia en su libro «De las cuevas y espesuras de Indostán», leído en los años setenta.
En un pueblo de la India, Blavatskaia habló con el descendiente de un rey antiguo muy poderoso, que le contó lo siguiente: durante uno de sus viajes el rey, como era habitual, obsequió generosamente a los sabios, pero había olvidado de obsequiar a uno de los presentes y este, profundamente ofendido, maldijo al rey. Horrorizado, el rey se echó a sus pies y rogó el perdón. Y en ese momento, según mi opinión, sucedió lo más interesante. El sabio respondió que ya era tarde: la maldición comenzó a funcionar, y pararla no era posible, – el rey perdería el trono, pero su vida y la de sus descendientes, el sabio trataría de preservar. Así sucedió: el rey perdió el trono y sus descendientes resultaron dispersos por toda India.
Mi camino hacia la bioenergética pasaba a través del conocimiento de los métodos de magia, brujería, con los métodos de los sanadores y los curanderos. Viajé mucho por el país estudiándolos.
Repetidamente, analizando una nueva información, quería encontrar la causa de su origen, comprender cuál es la fuente de las desgracias familiares, por qué pueden existir linajes que se extinguen, enfermedades hereditarias...
Me era completamente evidente que los genes no pueden ser la fuente de esta información, debe conservarse y pasar a los descendientes solamente mediante la vía de campo. Cuando esta convicción ha alcanzado un cierto nivel, me quedaba por hacer aun “una pequeñez”, la de encontrar en el campo de la persona las estructuras que realizan este trabajo, conservan y llevan la información de generación en generación. Estas estructuras, en la existencia de las cuales creía firmemente, las llamé agrupaciones estables informativas y desde los mediados de los años ochenta trataba de descubrirlos persistentemente en el campo de la persona.
Conseguí hacerlo a principios de 1990 del modo si-guiente. Una vez en el Instituto Superior de medicina acudió a mí una persona con dotes extrasensoriales con la petición de ayudarle en un caso difícil. El enfermo tenía roto el campo energético, y después del tratamiento se había restablecido pero por corto tiempo, sin embargo después de nuevo apareció una rotura.
Lo que ha pasado luego, se podría llamar una revelación.
El campo del enfermo estaba como esponjado, “de algodón”. Yo siempre lo percibía como el vacío pero inesperadamente se volvió elástico, sentí que reaccionaba a mi invasión. Sentía con las manos estructuras potentes que pasaban a través del lugar de la rotura de campo.
Instantáneamente mi percepción cambió por completo: lo que se percibía antes como la rotura, se convirtió para mí en una estructura estable que provocaba la deformación de campo, a través de la cual se producía la pérdida de la energía.
He comprendido que había encontrado en el campo lo que llamamos “la enfermedad”, lo que determina el estado físico de la persona. Esto significó un cambio cualitativo de mis conocimientos, porque daba la posibilidad de diagnosticar las enfermedades antes de su aparición en el nivel físico, permitía no sólo curar, sino también trabajar preventivamente.
Decidí que era posible crear un grupo de especialistas, enseñarles el método y dedicarse al tratamiento profiláctico de muchas enfermedades, lo bueno de lo cual era que no se necesitaban para ello ningunas medicinas. Solamente era necesario el buen manejo del método. «Dichosos sean los creyentes»...
Durante un año me dediqué a curar de esta forma y opinaba que estas estructuras determinan solamente el estado del cuerpo. Pero poco a poco comenzaban a acumularse los hechos que no cuadraban con esta percepción. Durante el tratamiento se modificaba visiblemente el carácter y hasta el destino de las personas. Analizando estos cambios, he notado que el carácter, el destino y la enfermedad están ligados en cierto modo, pero este enlace es multivalente. Las deformaciones observadas de las estructuras de campo se realizan de formas diferentes: pueden ser distintas enfermedades, desviaciones mentales, deformación patológica del carácter, lesiones, fracasos en la vida cotidiana. Cuando investigué más profundamente estos hechos, llegué a la conclusión que la salud, el carácter y hasta el destino de la persona están determinadas por las estructuras kármicas. Toda la información sobre la persona y el estado de su cuerpo se encuentra codificada en el campo y, además, existe un enlace dialéctico de las estructuras de campo y físicas con su influencia mutua entre sí. El destino y el carácter de la persona también están codificados en las estructuras de campo e, influyendo en ellos, se puede mejorar gradualmente. Cuanto más lo investigaba, más asombrosos hechos se presentaban. Trataré de abrir la gama de posibilidades del método basadas en los ejemplos del tratamiento de distintas enfermedades, la corrección de las situaciones difíciles en la vida cotidiana de las personas, mostrar las posibilidades del método sobre los ejemplos del test de acontecimientos, objetos de la naturaleza muerta y otras investigaciones.
Primero trabajé los métodos tradicionales de la influencia extrasensorial energética.
En el hospital ingresó una mujer con líquido en los pulmones. Estaba muy grave; los médicos no esperaban ninguna mejoría. A petición de la hija de la enferma comencé a curarla a distancia. Después de algún tiempo desde el comienzo del tratamiento, la enferma dejó de usar el balón de oxígeno. Los médicos no podían comprender que es lo que sucedía. La paciente minuto a minuto estaba mejorando, recuperó su color, se sentó en la cama y dijo que tenía hambre, aunque llevaba varios días ya negándose comer.
Otro caso sucedió con mi hermano cirujano. Operando a una mujer de edad avanzada con el organismo muy debilitado se cortó en la mano. Se le hinchó la mano y los nudos linfáticos, comenzó la septicemia. Su estado se volvió bastante grave, los antibióticos no quitaban la infección. Intenté curar a mi hermano. Algunos minutos después del comienzo del tratamiento él empezó a sentir pinchazos como si fueran con agujas en los nudos linfáticos, después la hinchazón comenzó a disminuir poco a poco, y en una hora su temperatura corporal cayó hasta ser normal, ha comenzado la curación.
¿Cómo he comenzado a curar a personas? Durante casi diez años yo investigaba, estudiaba la literatura de métodos orientales, tenía nociones de los modos de la influencia energética a una persona. Una vez intenté curar. Y lo que me había empujado a hacerlo fue un hecho sorprendente en la biografía de Rasputin. La autora de las memorias de Rasputin se reunió con él muy abatida porque en Kiev moría su amiga. Al enterarse, Rasputin prometió salvarla. Él se levantó en medio de la habitación, rápidamente empezó a palidecer, se volvió tan blanco como la cera, estuvo así de pie unos dos minutos, después recobró el color y dijo: «Todo está bien, su amiga vivirá». En algunos días llegó el telegrama que informaba que la chica estaba fuera del peligro.
Cuando la hija de unos amigos cayó enferma primero con la rubéola, y después con complicaciones: la meningitis y neumonía bilateral, me acordé de Rasputin y decidí probar aplicar mi energía. Tenía muchas ganas de ayudar y un deseo ardiente de cumplir con el deber y si hubiera habido la milésima parte de esperanza, aprovecharla. El lunes, cerca de las dos de la tarde me había concentrado y envié a la muchacha mi sincero deseo de la curación. Mientras sentí físicamente que algo había cambiado y que había ejercido cierta influencia. Tenía la seguridad de que había podido ayudarle. Cuando el miércoles me encontré al padre de la niña, me enteré de que la niña había mejorado.
– ¿Cuando empezó a mejorar? – le pregunté.
– Hace dos días, de día, sobre las dos, – fue la respuesta.
En 1988 acudió a mí una madre. A su hija repentinamente se le empeoraba la vista. A la niña empezaron a tratarla en el Primer Instituto de medicina pero, a pesar de todos los esfuerzos de los médicos, no se pudo establecer la causa de la enfermedad, y la vista empeoraba. No lograron descubrir ninguna infección; el tratamiento con los antibióticos no daba ningún resultado. La vista del ojo izquierdo era de seis dioptrías, y del derecho solo cincuenta por ciento y continuaba empeorando. Empecé a trabajar con la niña a distancia. Después de la primera sesión noté una mejora y propuse seguir con otras dos-tres sesiones. En dos semanas la niña se recuperó y le dieron de alta con la vista absoluta. No había encontrado la causa de la enfermedad, pero paré el proceso y pude reparar la vista.
Pasó tiempo. La vista de la niña seguía normal, pero algunos meses después empezaron a dolerle de repente los riñones. Con un ataque agudo de cólico renal la han llevado al hospital, le pusieron antibióticos y de nuevo, ningún efecto. Dentro de un tiempo la habían dado de alta con resultados de análisis deficientes, los riñones le dolían. Tuvimos cuatro sesiones, y de nuevo la curación fue completa. Yo era feliz: la medicina es impotente, ningún medicamento ayuda, los antibióticos no hacen ningún efecto, sin embargo yo he ayudado.
Entonces todavía no comprendía, qué conexión tienen entre si todos los órganos, no sabía que la enfermedad puede trasladarse de un órgano a otro, y menos todavía sospechaba que en esta cadena se encuentran también el carácter, el destino, la espiritualidad y otros parámetros personales.
Así que, la niña estaba sana. Pasaron dos años más. Y cuando mi nivel subió, he visto que el organismo humano es un sistema único, en el cual la salud, el destino, el carácter, la mentalidad – son inseparables. Al encontrarme a la madre de la niña, tristemente me he enterado de que a pesar de una salud magnífica, su destino es muy desafortunado. Al testar el significado del parámetro del destino resultó totalmente negativo.
Entonces he comprendido que, pensando solamente en la salud, orientándome solamente al cuerpo, he aislado uno de los nudos del sistema "persona" y he empeorado los demás. He sanado a la persona, pero no había eliminado la causa de su enfermedad, y se ha trasladado a los parámetros del destino. Comprendí que es necesario tratar el organismo como un sistema unido. Esto me permitió ver aquellos «lazos», las causas verdaderas que influyen realmente a todo.
Como ha mostrado el test, la causa de todas las desgracias de mi paciente había sido un fuerte enfado de su madre a su padre durante el embarazo, esto había provocado la deformación de las estructuras de campo responsables de la salud y el destino de la hija.
Durante algunos años me dediqué al tratamiento a distancia, trabajaba con las manos. Por primera vez he comprendido la imperfección de este método aproximadamente hace cinco años. Estaba curando a los niños de una familia. Me había fijado en los achaques de su abuela y me ofrecí a ayudar. La abuela se negó. Me contó que por su estenocardia, la visita la ambulancia cinco o seis veces a la semana, pero que se había resignado a ello y no creía que podía mejorar. Por el campo yo veía que ella tenía un corazón sano. Realicé algunas sesiones con ella, el estado de la mujer cada vez estaba mejor. Durante la tercera sesión sentí con la mano una deformación de campo, en el espacio cardíaco había unas irregularidades sensibles de campo. Las pasaba varias veces con la mano, las deformaciones desaparecían, el campo se aplanaba. Pero en unos días el ataque se repetía.
Entonces he supuesto que allí funcionaba un mecanismo desconocido por mí. Era necesario comprenderlo. Analizando el estado de la enferma, sentí que este dependía de un acontecimiento en su vida.
– ¿Que le pasó a usted hace dos años? – La pregunté.
– Se murió mi hermana.
– ¿Que sintió usted entonces?
– Estaba tan sana, fuerte y ha muerto, y yo, enferma, y vivo.
He comprendido cual era la causa de la enfermedad: en la subconsciencia había un estrés enorme, que provocaba los ataques de la estenocardia. Para quitarlo, era necesario cambiar la concepción del mundo de esta mujer, su enfoque de la vida y la muerte. Le expliqué que la muerte es un tránsito al otro estado y no debe referirse a ella como algo tan trágico. No hay que añorar el pasado, pues añorando el pasado, la persona trata de cambiarlo subconscientemente, mover del lugar lo que no es posible mover de ninguna manera. Esto exige un consumo de energía enorme e incontrolable. Para cortar la perdida de la energía que puede llevar a las consecuencias muy serias, el organismo la bloquea con la enfermedad al nivel físico. Realicé con la mujer algunas sesiones de auto relajación, y los ataques no se repitieron.
Un gran estrés, desacuerdo con algo o añoranza del pasado, reforzado emocionalmente, se acumulan en la subconsciencia y provocan serias enfermedades, ya que crean deformaciones de las estructuras de campo. Corrigiéndolas energéticamente se puede llegar a allanar estas estructuras, pero no siempre, y lo principal es que la causa misma de la enfermedad no desaparece y puede manifestarse en cualquier momento en otro lugar. El caso descrito había confirmado que sin un método exacto de la diagnosis y la comprensión de las causas de la enfermedad, el tratamiento a ciegas es inútil. Si no puedo decir cómo curo, estoy deambulando en la oscuridad.
El desarrollo posterior del método transcurrió en el Primer Instituto de Medicina, donde yo sanaba a gente e intentaba resolver paralelamente cuestiones de las defensas del curador contra la influencia de los campos negativos. Trabajaba mes tras mes pero mis logros eran insignificantes. Una vez estaba tratando a una mujer con el mal de ojo evidente, había visto la estructura de este mal de ojo en su campo y comprendí que quitándola, se podía arreglar el mal de ojo. Entonces yo no sospechaba que son estructuras kármicas, los consideraba resultados de la influencia negativa de otra persona aportada al biocampo. A todos, los que padecían semejantes desfiguraciones, los curaba mediante la eliminación mecánica de estas estructuras, y el enfermo mejoraba. Pero luego aparecieron pacientes con unas de-formaciones de campo que no podían ser el resultado de mal de ojo.
Llega por ejemplo una mujer con un niño pequeño. Veo que en su campo y en el campo del niño hay unas deformaciones iguales de las estructuras y son provocados por un acontecimiento concreto en la vida de la mujer, y además las deformaciones de campo de la madre han aparecido algunos años antes. Yo ya sabía que tales deformaciones están vinculadas a las infracciones éticas, surgen cuando la persona odia o se ofende con alguien. Yo podía eliminar estas deformaciones por los medios mágicos como los con-juros, la mirada o las manos. La comprensión de que yo veía no el campo del cuerpo físico, sino el campo informativo, llegó más tarde; por eso el método del tratamiento seguía siendo tradicional para la bioenergética: me concentraba, pasaba las manos y las deformaciones se quitaban.
Precisamente entonces, decidí probar mis posibilidades, determinar para mi mismo el esfuerzo máximo y empecé a atender sobre treinta-cuarenta personas al día. Me resultaba interesante cuánto podía aguantar. Las sensaciones eran insólitas. Después de una semana de tal trabajo empecé a cansarme, llegaba a casa medio muerto, el color de mi cara cambió a verde. Después noté que algo pasaba con mi energética, tenía la sensación de "hervirme" el cerebro. Entonces decidí tratarme a mí mismo como a un investigador y trabajando con el sobreesfuerzo no interrumpí el experimento: era interesante, ¿cómo el organismo encuentra la salida de esta situación? Y mi organismo actuó no de la mejor manera... Tardé en comprenderlo.
Estaba recibiendo a una mujer joven. En dos sesiones le había quitado sus enfermedades y le dije que viniera una vez más, para un simple control. Cuando volví a verla en el control, noté en ella unos cambios extraños: palidez, reacciones alérgicas y desviaciones psíquicas. Yo no comprendía nada, le cogí su teléfono de casa y trataba de curarla a distancia, por teléfono, pedí a la madre apuntar lo que pasaba con la hija. Era un caso completamente fuera de lo normal – por primera vez después de mi influencia, el estado de la persona empeoraba, y además significativamente. En aquellos lugares donde he pasado la mano a la distancia de veinte-treinta centímetros sobre el cuerpo, la chica tenía erupciones, picor. Cuando leí la nota de la madre, me di cuenta horrorizado de lo que pasaba. He comprendido: lo que yo estaba haciendo era vampirismo. Le absorbía la energía. Habiendo dado al organismo un esfuerzo excesivo, me provoqué el vampirismo subconsciente y empecé a absorber la energía a los pacientes. Era necesario parar el tratamiento, porque ahora mi organismo en cualquier situación crítica tomaría este camino – absorber a alguien su energía. Ya que trabajo a distancia, puedo quitar energía a cualquier persona. Esto era una situación sin salida.
Decidí terminar con la bioenergética para siempre, ya que no había perspectivas algunas en el trabajo futuro. Desde entonces no me alejaba de los principios clásicos del trabajo de las personas con dotes extrasensoriales modernas pero habiendo creado el sobreesfuerzo, en algunos días había descubierto que los métodos de absorción de la energía y del masaje sin contacto no tenían futuro, no daban aquel tratamiento al cual aspiro llegar toda mi vida. Puedo curar con la fuerza de voluntad a distancia, domino todos los tipos del masaje-punteado, conozco bien los métodos de la técnica respiratoria y la alimentación dietética. Pero he comprendido que todos estos métodos pueden conceder solamente el alivio, y no sanar a la persona.
Moralmente intentaba apoyarme la doctora con la que entonces trabajaba. Ella me pedía no hacer conclusiones apresuradas, descansar y pensar. Justamente en aquel momento hemos recibido la invitación del médico del hospital del poblado Vozneseñe para ir a descansar allí por la Pascua. Aquello fue muy oportuno, y pensé que, habiendo des-cansado y comprendido la situación, podría tomar una decisión; esperaba subconscientemente recibir alguna señal, si debía continuar mi trabajo y si podía encontrar alguna salida.
Fuimos al lago Onega a ver una iglesia de madera que se había conservado desde el siglo dieciséis. El día de la Pascua era asombroso, con unos rápidos cambios del tiempo: nevaba, después llovía, lucía el sol, y de repente directamente sobre nuestras cabezas surgió un arco iris. Me bañé en el lago y me sentí renovado, apareció la seguridad de que era necesario continuar con mi trabajo para encontrar un método, que permitiría curar a la persona sin intervenirlas energéticamente. Y comencé a buscarlo.
Intenté influir en estructuras kármicas que veía a través de la persona. Encontrando las causas que provocaban la deformación de estructuras kármicas, se las explicaba al paciente. Me negué por completo a la intervención con las manos. Fue un período de sufrimiento porque al principio yo dominaba el método mas bien poco, y los resultados de las intervenciones eran mucho más débiles que en el trabajo con las manos. Me llevó varios meses el perfeccionamiento del método, y poco a poco empezaron a aparecer algunos resultados, los que no podía alcanzar trabajando con las manos. Entonces comprendí que el futuro estaba en este método, que era necesario encontrar en primer lugar las causas de defectos kármicos, investigarlas, estudiar la información y entregarla a la persona, pues yo podría sanar a cientos, sin embargo haciéndoles comprender las causas de la enfermedad y el camino para salir de ella, a millones. Desde este momento me convertí en un investigador, y solamente en investigador. La manifestación del vampirismo durante el proceso del tratamiento me había empujado hacia la idea de que el nacimiento de la enfermedad está vinculado a la infracción de las leyes de ética, por eso todo el tra-tamiento debe ser dirigido a la comprensión de esas deformaciones, el cambio de la concepción del mundo por la persona. La enfermedad es uno de los mecanismos del desarrollo del espíritu. Esta información hace mucho que la tenemos, y aunque la hayamos dejado en el olvido momentáneamente, se conoce ya muchos siglos atrás en los libros Sagrados. Lo principal es comprender los errores, reconocerlos y a través de la confesión llegar a la armonía del universo, con lo Divino.
Viendo las estructuras kármicas de la persona, puedo estimar cualquier influencia medicinal. Veo cómo cambia la estructura física y de campo de la persona al comprender sus propios actos, ya que el cuerpo depende del espíritu y al mismo tiempo influye sobre el espíritu. Por eso el tratamiento debe influir al cuerpo y al alma. En primer lugar al alma y el espíritu, pues son los primarios.
La eliminación de la deformación de las estructuras de campo a través de la conciencia y la confesión da unos resultados magníficos en la reconstitución de la salud de las personas al nivel físico. Y como entre la aparición de las deformaciones de campo y la enfermedad al nivel físico hay un cierto intervalo de tiempo, este método es insustituible para el diagnóstico precoz.
Cada caso del tratamiento era un intento de penetrar en la esencia de la enfermedad, un intento de alcanzar a comprender que es la enfermedad, de donde ha llegado y qué papel juega en la vida de la persona. Investigaba el campo de la persona con las manos, con el marco, el péndulo.
En 1986 conocí a V.B.Poliakov que dirigía el laboratorio de mediciones biodinámicas. Una de las ventajas de la escuela de Poliakov consiste en que conseguía usar con éxito para la diagnosis médica el método de la escritura pondero motriz y logró un alto grado de la exactitud tanto en la diagnosis a distancia, como en la diagnosis rápida de contacto de los campos físicos del objeto. En el método del trabajo de Poliakov he encontrado lo que era lo mas importante para mí: en el primer lugar estaba la diagnosis, y después la intervención.
Habiendo dominado escritura pondero motriz, me dediqué por algún tiempo investigar la enfermedad en sí y no las causas de su nacimiento, e insistentemente buscaba los campos informativos. Para el final del 1990 llegué a la conclusión que la causa de las enfermedades es la permutación de estructuras de campo y es necesario curar en vez del órgano enfermo, el campo. Las doctrinas filosóficas del Este confirmaban que la base son las estructuras delgadas de campo, que son vinculadas a nuestro espíritu, subconscientemente yo siempre lo había sentido. Veía las deformaciones de campo que influían en el estado físico de la persona, veía las estructuras informativas que surgían durante distintas enfermedades e influyéndolas, corrigiéndolas, conseguía cambiar no sólo el estado físico, sino también otros parámetros del sistema informativo-energético de la persona. Se formaban poco a poco los elementos del sistema, que permite ejercer una potente influencia, curar no sólo ya existentes, sino también futuras enfermedades, puesto que la deformación de las estructuras de campo comienza cinco-diez años antes de la aparición de la enfermedad al nivel físico.
Habiéndome asegurado que las deformaciones de campo provocan distintas desviaciones al nivel físico, me prohibí influir energéticamente. Mi tarea consiste en la exactitud de la diagnosis, la habilidad de analizar la situación y encontrar la causa. La enfermedad es la señal roja que nos dice que la persona «no va hacia donde debe ir». Siempre la reconocíamos como una catástrofe tratando de eliminarla, sin embargo la enfermedad, en realidad, es un aviso sobre los errores y existe para salvarnos. Una persona estando enferma y sufriendo, debe reconocer sus faltas cometidas, perfeccionarse espiritualmente, buscar nuevas vías del desarrollo. Esto me empujó al estudio de los parámetros de la espiritualidad de la persona.
A mi método de la investigación del karma se puede llamar «la adivinación gráfica». Veo no tanto los acontecimientos en sí, sino las leyes que están violadas, veo en la forma abstracta lo que ha pasado. Conociendo la dependencia de la persona de la estructura de campo, yo analicé los vínculos entre la conducta, los principios éticos, la salud, la forma de la deformación de las estructuras y a través de la comprensión de estos fallos, curaba. Usaba la definición clásica del karma, pensando que en esta o en una de las vidas anteriores esa persona había violado algo y por eso ahora está enferma. Ya que el examen de las vidas anteriores de la persona es muy complicado, me conformaba con el examen de una vida, y el efecto era mejor que interviniendo con las manos. Pero, la verdad, había ciertos matices. Cuando me traían a un bebe de dos-tres meses con una enferme-dad grave, evidentemente lo más fácil era decir que en la vida pasada él había pecado y ahora lo estaba pagando. Pero veía que la deformación de las estructuras de campo del niño coincidía con la deformación de las estructuras de campo de la madre, y por ello se hacía ver llegar la conclusión de que las estructuras de campo pasan a los niños de los padres.
Esto era la apertura de un nuevo mecanismo de la transmisión de la información hereditaria. Cuando corregía las deformaciones de campo de la madre, el niño recobraba la salud inmediatamente. Comprendí cuánto dependía la salud del niño de la conducta de la madre, especialmente en los últimos años antes de su nacimiento. Un fuerte odio durante el embarazo, normalmente constituye la causa del trauma del niño o de enfermedades de los órganos de la cabeza: pueden desarrollarse defectos en la vista, en el oído. Una fuerte ofensa o enfado de la madre hace al niño una persona susceptible. Los actos de la madre determinan el destino y la salud de la futura persona. En un principio no le daba la importancia a la línea paternal, solo un tiempo después he comprendido que los responsables del cuerpo y el espíritu del niño son la madre y el padre por igual. Los padres entregan a los niños la completa información sobre su conducta y la conducta de sus antepasados. Con esta información se forma el destino del niño, su cuerpo, el carácter, la espiritualidad.
Las investigaciones que yo realizo con cada hecho confirman cada vez más la unidad del mundo circundante, de naturaleza viva y muerta, organismos inferiores y superiores.
Es necesario decir que siempre lo había sentido y todo lo que pasaba alrededor a menudo confirmaba esa unidad.
Mi infancia transcurrió a la orilla del mar de Azov. Yo observaba cómo sobre los bancos de arena retozaban los alevines de los peces, en grupos emergiendo del agua y bailando, deslizándose en la posición vertical por la superficie del agua sobre la punta de la cola. Así solo pueden retozar los niños de los seres razonables, desconocidos e incomprensibles para nosotros.
Una vez cuando estaba pescando, tuve que observar al pez-"suicida". Habiéndome acercado a la orilla, vi cerca del agua un pequeño pez que respiraba con dificultad. Quise ponerlo en el agua, pero de repente el pez saltó, brilló con sus escamas y desapareció en el río. Algunos minutos después el salto a la orilla se repitió, después de nuevo al agua.
Yo estaba asombrado y empecé a observarlo. Era siempre el mismo pececillo que por un medio tan extraño descubría algo para sí en el mundo que le rodeaba.
Saltaba obstinadamente a la orilla, y después de nuevo al rio, arriesgando su vida, puesto que le podían fallar las fuerzas para volver al agua, o podía equivocarse y saltar al otro lado, pero el pececillo continuaba con sus saltos sin equivocarse ni una sola vez.
¿Y quién de nosotros no se encontró alguna vez en la vida con la consideración de los animales? Cuando trabajaba de guía en el lago Riza, una vez vi en el camino a una serpiente apedreada pero viva. Me dio pena, la puse en una bolsa de plástico para soltarla en algún sitio del bosque, lo más lejano de la gente. La serpiente no era grande, con la piel blanquecina, por alguna razón decidí que no era venenosa. Yacía apática en la bolsa, sin manifestarse de ninguna forma, comencé a acostumbrarme a ella y, olvidando que podía ser peligroso, la tocaba a veces con el dedo. Llevaba un rato largo indiferente a todo pero de repente volvió fácilmente la cabeza y rompió con un mordisco inesperado la bolsa de plástico.
He comprendido que era un aviso, la llevé a un lado del sendero y solté en la hierba. La serpiente comenzó a moverse despacio arrastrándose bajo las piedras, pero yo jugando le agarraba de la cola. Ella pacientemente se daba la vuelta y esperaba a que la dejara ir. Yo seguía agarrándola, y de repente a la velocidad del rayo la serpiente se arrolló, y su cabeza se encontró al lado de mi mano. Me miraba sin tratar morderme pero advirtiéndome.
Cuál fue mi sorpresa, cuando unos días después nos han mostrado en la instrucción la fotografía de mi serpiente conocida, resultó ser la víbora mortalmente venenosa Koznakov, habitante del Cáucaso.
Uno de los primeros casos en que he logrado cambiar no sólo el estado físico, sino también el psicológico de una persona, fue el siguiente: una chica estaba fuertemente enamorada de un joven pero no podían estar juntos y por eso dejaron de verse. Unos años después de esa separación, ella seguía sufriendo por este amor, y no tanto por el amor, sino por algo incomprensible, muy doloroso. Comprendía que no debía estar tan atada a él pero esa devoción existía y simplemente la destruía. Se parecía más a un conjuro que al amor. La chica intentaba conocer a otros jóvenes con la esperanza de que alguien le gustara. Pero nada de eso... Empecé a analizar, si había algo de su culpa en ello.
El resultado del test fue negativo. Entonces me pre-gunté: ¿Quién es el culpable? Concluí que era una pariente suya: la abuela.
Para mi sorpresa, la chica sabía de qué se trataba. Su abuela de joven quería mucho a una persona, pero se casó con otra por interés. La abuela había matado el amor en sí misma y en la persona amada, y su nieta debía redimir con sus tormentos lo que había hecho su abuela. Después de conversar con la abuela y comprender ella que había matado el amor, había infringido las leyes superiores, la chica dejó de sufrir. Y yo comprendí que con este método es posible no sólo curar sino también ayudar a las almas de las personas y a sus destinos.
El que conozca la literatura esotérica o la filosofía del Este, ha oído mencionar las ciento ocho leyes que rigen el Universo. Más de una vez yo intenté encontrarlas en literatura pero, desgraciadamente, hasta ahora no las he encontrado en ninguna parte al completo, – es posible que a nosotros no nos sea concedido saberlas por completo...
Mi experiencia del trabajo en la bioenergética dice que entre las infracciones numerosas que las personas cometen en la cotidianidad terrenal sin alas, hay una, la más grave, es el asesinato del amor en sus manifestaciones más diversas, todas las otras infracciones son secundarias y son la consecuencia de la ausencia en la persona del amor a Dios, al universo, a los parientes, a los niños, a la naturaleza, a las personas...
El caso siguiente había reforzado en mí la seguridad que la diagnosis kármica permite curar almas humanas. La mujer que había acudido a mí, de vez en cuando sufría unos ataques extraños, en algunos momentos le entraba un deseo fuerte de saltar por la ventana, suicidarse, tenía un deseo insuperable de morir. Pedía a sus parientes: «¡Atadme a la cama, sujetadme!» Los ataques eran cada vez más fuertes y se repetían cada vez con más frecuencia. La mujer temía no aguantar y que todo podía acabar amargamente. Mis investigaciones mostraron que la violación de las leyes fue cometida por su madre. A su madre la quería fuertemente un hombre, pero le había tratado con menosprecio, ella disfrutaba con la sensación de la dependencia completa que de-mostraba él de ella. La madre mataba la vida y el amor en el hombre, las palabras de ella, sus pensamientos y los actos habían creado el programa del asesinato, que luego volvió, pero ya a su hija.
El regreso de los programas negativos a veces se desarrolla despacio y no siempre regresa al autor, sino a menudo a sus hijos o parientes. Después de la conversación de la muchacha con la madre y la asimilación por la madre de su culpa, los ataques cesaron. Yo comprendí hasta que punto estaba vinculada la moral de nuestros padres, hermanos y hermanas, parientes a nuestra salud, mentalidad y destino.
Cada nuevo caso de la comunicación con los pacientes me llevaba al descubrimiento de los nuevos elementos del sistema, la que ahora llamo «el sistema de la autorregulación de campo».
El sistema de la autorregulación de campo es una re-alimentación del Universo. Su esencia consiste en que cualquier acción de la persona, buena o mala, a través de la unidad de campo informativo-energético del Universo vuelve a ella de nuevo.
Oímos constantemente que los buenos actos son re-compensados, y los malos son castigados, pero por alguna razón en el mundo que nos rodea no crece el número de los buenos y tampoco disminuye la cantidad de los malos. Como la mejor explicación de ello considero los pensamientos de Agustín el Beato que Dios siempre castiga el mal, pero puesto que este proceso es muy lento, la persona tiene tiempo para pecar todavía antes de la recepción del castigo. Esta explicación corresponde por completo al principio del trabajo del mecanismo del traspaso de la información a través de las estructuras de campo.
Para el mecanismo de la autorregulación de campo no existe el individuo, sino que hay un proceso negativo que es necesario parar, y el mecanismo del bloqueo de este proceso se pone en marcha automáticamente.
Antaño el mecanismo del castigo se extendía a varias generaciones y comenzaba a manifestarse por medio de enfermedades y desgracias en nietos y biznietos o en las vidas posteriores del culpable. Ahora la velocidad de estos procesos había crecido tanto que la persona consigue pagar sus actos ya en esta vida, y con su propia salud, y la salud de sus hijos.
El pago con la salud de los niños se ve ridículo desde la posición de una persona, pero a nivel de campo no existen personas, existen ideas, cada persona es el conjunto de ciertos programas y el mecanismo del bloqueo trabaja contra ideas y programas negativos, peligrosos para el mundo. Un niño refuerza todos los programas de los padres, por eso su penitencia es más grande, sin embargo en los últimos cinco años ha crecido bruscamente la responsabilidad personal de cada ser humano. Todavía no puedo comprender las causas de este fenómeno.
Los niños son la lupa de las carencias del mundo de los adultos. Muchos notan que un niño en presencia de los padres se porta considerablemente peor que con personas ajenas, cuando se vuelve más silencioso y obediente. Y en la mayoría de los casos esto también es el trabajo del mecanismo kármico. Cuando un niño está con los padres, se refuerzan y se activan tanto programas positivos, como los programas negativos que los padres le habían entregado a través de campo. Últimamente, investigando muchos problemas he descubierto que no sólo los niños heredan el karma paternal, sino también los padres llevan la responsa-bilidad al nivel de campo de la conducta y los actos de sus hijos. Ahora desde los ocho años y medio, los pensamientos, las palabras y la conducta del niño influyen sobre el estado de campo, o sea al espíritu, el destino, la salud de los padres. Dos mil años atrás el mismo proceso empezaba desde los trece-catorce años de edad del niño.
Habiendo comenzado a dedicarme al estudio y la limpieza del karma, he dejado de enfermar, pero me surgió otro problema.
Mí energética y la potencia de la intervención bruscamente se hicieron más fuertes, se me hizo increíblemente difícil equilibrarme, puesto que la más mínima ofensa dañaba la salud y el destino de aquella persona que me ofendía.
Yo tenía una esperanza: resolveré este problema, y todo será maravilloso. Con un trabajo constante sobre mí mismo, me he librado de las ofensas, el odio, las emociones negativas, pero surgió un problema aún más serio. Ahora debo controlar a los que me rodean, pues cualquier ofensa insignificante hacia mi persona se transformaba en un peligro físico para la persona que me había ofendido.
Esto me empujó a comprender una de las causas de la tragedia de nuestro país. Una persona con un karma limpio o cerrado es cercanamente vinculada con lo Divino, por eso la agresión hacia uno funciona como la agresión contra el Universo.
Si la persona ataca personalmente, paga ella misma, si lo hace como el representante de la sociedad, entonces paga la sociedad.
Por eso la destrucción en los años veinte, con la orden de Lenin, del clero, los monjes, los templos y los monasterios era equivalente a un ataque al Universo. Esto inevitablemente provocaría una explosión de violencia y asesinatos. La sociedad pagó con millones de vidas la violación de las leyes éticas superiores.
La memoria de los errores de la sociedad se encuentra en cada uno de nosotros, todos los pecados y desgracias de la sociedad se conservan en la subconsciencia de la persona, en su karma.
Todavía no hemos conseguido olvidar la canción «Todo el mundo de violencia nosotros destruiremos…» Pues, energéticamente esta canción contiene un programa potentísimo de destrucción del futuro y el Universo.
A mí acuden a menudo con la enuresis en los niños. Yo explico que la enuresis es la cima del iceberg. Como norma, la enuresis aparece como resultado de que la madre del niño reprimió en sí misma el afecto y el amor a un hombre. Si esto fue lo bastante fuerte y duró un tiempo largo, a la mujer se le deforma la estructura de campo cerca del primer chacra. Como resultado, el niño puede tener no sólo la enuresis, sino que son muy posibles fallos y problemas en su vida privada, padecimiento del corazón, enfermedades vinculadas a la cabeza. La enuresis también puede ser resultado de la interrupción del embarazo, pues la mujer en este caso también mata el amor. Sin saber esto, las mamás se dirigen a menudo al psiquiatra o el hipnotizador, quien le manda al niño un programa, al niño se le elimina concretamente este problema – la enuresis, pero el programa de la destrucción del amor y la vida se queda, y puesto que el sistema del bloqueo de la conducta incorrecta está eliminado, se puede suponer que en su vida él vaya a realizar el programa de la destrucción del amor a un nivel más amplio que su madre.
Una mujer acudió muchas veces a los médicos con quejas de malestar, pero los exámenes no habían dado resultado: según los médicos, no existían causas para encontrarse mal. Repetidas visitas a las “babka (curanderas)” no habían traído ningún alivio, ellas veían un mal de ojo muy fuerte pero no podían quitarlo, y hasta comenzaban a enfermar ellas mismas después del contacto con la mujer. Entonces yo investigo la causa y veo que es «el mal de ojo inverso», y por ello no es posible realmente quitarlo con conjuros tradicionales.
– Deseaba usted mal a una compañera del trabajo, – explico a la mujer, es esta la causa de su malestar. Su programa del deseo del mal ha vuelto y deformó fuertemente su campo. ¿Cómo se encuentra su colega?
– Está de baja temporal, pero el que está enfermo es su hijo, no ella.
Analizo el campo de la compañera y de su hijo. Y ella, y el niño muestran en sus campos un programa del deseo del mal. Por esta causa el niño está enfermo, puesto que él está menos protegido que la madre.
Es usted la culpable de la enfermedad del niño. ¿Tiene hijos también?
– Sí, un hijo.
Analizo su campo, también está fuertemente deformado, está en el mismo programa del deseo del mal.
Es un ejemplo típico de cómo nosotros, sin saber lo que hacemos, nos destruimos a nosotros mismos, a los hijos y las personas que se comunican con nosotros cada día.
Cuando apenas comenzaba analizar las estructuras kármicas, acudió a mí una mujer: tenía fuertes dolores de cabeza y malestar general.
– Hace cinco días deseó usted vehementemente un mal a su marido.
– Esto no puede ser, quiero mucho a mí marido y no podría desearle nada malo.
Yo insisto.
– Le deseó el mal. Persiste ese deseo impetuoso del mal y esto desde hace cinco días por la tarde.
– ¿Cómo podía desearle el mal, si estaba muy preocupada, al ver que habían pasado ya dos horas desde la salida del trabajo y que no llegaba?
Entonces comprendí.
– ¿Que sentía usted?
– Me venían unos disparates a la cabeza.
- ¿Ahora comprende qué pasa? Cuando se imagina que puede pasar algo malo, atrae las desgracias. Y cuanto más realmente se imagina usted estas desgracias, más grande es el daño que causa. La disciplina de la conciencia es muy importante ahora, cuando hemos llegado a un alto nivel de la energética. Una de las leyes fundamentales del Universo – el no causar el mal ni en los pensamientos. Ahora esto no puede ser solamente un principio secundario, debe convertirse en el modo de existencia. Las investigaciones que realizo cada día por medio de la diagnosis extrasensorial indican que el cumplimiento de las normas éticas es una condición necesaria y el único modo de supervivencia y, al mismo tiempo, la mejor defensa. Miramos y buscamos el peligro alrededor nuestro pero el peligro principal se encuentra dentro de la persona y funciona imperceptiblemente. La raíz de este peligro está en la incomprensión del mundo, la incomprensión de lo que pasa, en la conducta incorrecta que lleva suavemente a la descomposición de la persona por dentro. Los accidentes, los horrores, con lo que luchamos constantemente, son consecuencias de nuestra imperfección espiritual. Los esfuerzos dirigidos a la lucha contra la sombra, no pueden eliminar la causa principal – la descomposición espiritual que transcurre ahora y con la que poca gente vincula todas nuestras desgracias.
El siguiente caso ha abierto para mí una nueva faceta de mis investigaciones. Me llamó una mujer y dijo que había comenzado a tener problemas muy serios vinculados a algo extraño, a unos fenómenos incomprensibles. Los que trataban de ayudarla caían en infortunios, tenían accidentes o enfermaban. La mujer tenía un conocido que se dedicaba a la bioenergética y él empezó a intervenirla. Sentía una fuerte y constante presión psíquica. Se dirigió a una “babka (curandera)”, clarividente, pero aquella, después de mirarla, dijo: «Es poco probable que pueda ayudarte en algo». Por un día le ha quitado la intervención y mejorado el estado de la mujer pero después todo ha comenzado de nuevo. Em-pecé a tratarla. Con bastante rapidez conseguí la mejora, las intervenciones ajenas en la mujer cesaron, pero noté que mis parientes comenzaron a enfermar, y además, con síntomas muy similares: dolor en las articulaciones, agotamiento. Me puse a buscar la causa y descubrí que es el trabajo de la persona que le hacía daño a la mujer. Ya que llevo bastante tiempo dedicándome a la bioenergética, cuando comenzó ese ataque a mis parientes y a mí, me entró la tentación de aprovecharme de lo que se llama "magia", sus métodos para parar al culpable. Entonces me encontré ante el dilema de cual camino escoger.
No me resultó fácil renunciar a los métodos de violencia, sobre todo porque la práctica de muchos años en el campo de la bioenergética, el estudio de la literatura esotérica me daban una gran variedad de intervenciones de este género. Pero decidí intentar no responder con otro golpe para dañar a otra persona, sino ayudarle.
Cuando una persona se somete al ataque energético, la causa puede ser la culpa personal o la culpa de sus antepasados. Al responder con un ataque energético, surge una reacción en cadena, puesto que ese ataque es una violación grave tras el cual seguiría un nuevo castigo.
¿Era posible salvar a esa persona? El test extrasensorial había mostrado que la persona que influía sobre la mujer, además, no tenía la culpa. La causa principal de lo que pasaba con la mujer, la contenía su karma. La abuela de la mujer de joven quería a un hombre pero no quiso tener al niño y abortó. El asesinato del amor y del niño la ha llevado al punto de que su hija, su nieta, sus descendientes debían pagar por sus acciones. Además pagar de formas muy diversas: enfermedades del cuerpo, destinos destrozados, des-equilibrios mentales. Habiéndome negado a efectuar un ataque energético en respuesta, había logrado una victoria sobre mi mismo porque en aquella difícil situación, cuando tenía tantas ganas de responder con violencia, no he ido por aquel camino y supe contenerme. Fue la victoria, después de la cual de una vez por todas comprendí que bajo ningún tipo de circunstancias tengo el derecho de responder a la violencia con la violencia. Habiendo estudiado los principios del sistema de la autorregulación de campo más detalladamente, vi hasta donde puede llevar el uso de los métodos, aparentemente justificados, de violencia al nivel de campo.
Las leyes civiles en muchos puntos no coinciden con las leyes del Universo. Si me golpean y yo contesto usando el puño, esto no significa que sea posible hacer lo mismo energéticamente. Son niveles completamente diferentes. Con un puñetazo sufre solamente una persona – el culpable. Con un ataque energético, ya que la persona a nivel de campo es vinculada a todos los parientes e hijos, el ataque recorre por toda su descendencia. Y en respuesta viene de vuelta el castigo del agresor y su familia.
He comprendido que el aumento de la potencia energética de la influencia de la persona exige de él una atención exhaustiva hacia sus acciones, emociones y pensamientos: no se puede decir sin pensar ni una frase categórica, ya que con esto ya influyes. Comprendí por qué en la Biblia se habla sobre la dulzura y la humildad: esto ante todo es la contención de potencial energético.
¿Pero entonces por qué los magos y los brujos pueden usar métodos diferentes de la influencia, incluida la violencia? Reflexionando sobre ello, llegué a la conclusión de que suelen ver siempre no el total, sino una parte pequeña, y curan las capas inferiores de campo y el cuerpo, expulsando todas las desfiguraciones de una parte al total, de esta forma «demorando» las enfermedades. A diferencia de los santos, quienes mediante su altísima ética se elevaban hasta la comprensión y la visión de causas genuinas y acatamientos de las leyes de la vida, veían el total, los brujos trabajan solamente en un nicho asignado para ellos, por eso muchos de ellos tienen una "especialización" limitada.
Y lo principal: a la magia siempre se dedicaron personas con un buen potencial y un karma bastante puro, por eso sus fallos, cometidos al usar sus prácticas mágicas, se acumulaban y serían sus descendientes quienes responderían por ello.
Había estudiado solamente una cuestión: qué pasa cuando el brujo o la persona con dotes extrasensoriales saca del enfermo la energética negativa. Hay muchísimos métodos para ello: dirigirla al agua, a las plantas, a las figuritas de cera, a los animales domésticos, a una compañía de soldados sanos y fuertes, al centro de la Tierra, al Cosmos o quemarla de distintas maneras. A nivel de campo esta energética que contiene una carga agresiva, entra en el campo del objeto o sujeto al cual va dirigida, lo deforma y vuelve automáticamente al campo del "curador" y sus allegados.
Por eso cualquier método del tratamiento que no se apoya en el desarrollo espiritual de la persona, conduce a la degradación. La eliminación de unos síntomas en absoluto es el indicio de la curación.
Recientemente a mí se me había dirigido una mujer:
– ¡Hace tres meses curó usted a una conocida mía, se le reabsorbió completamente un fibroma, yo no podía creer que solo pidiendo el perdón se puede librarse uno de una enfermedad así!
– A mí esto no me sorprende, el método se perfecciona constantemente, y es ahora que no sólo el estado funcional de los pacientes está mejorando, también se quitan a menudo fallos orgánicos. ¿De qué depende el resultado del tratamiento? En primer lugar de la comprensión correcta y revelación de las causas de la enfermedad, de mi estado espiritual y físico en el momento del tratamiento, del estado del karma del enfermo y el grado de la comprensión por el de los fallos cometidos.
Cuando yo comenzaba la práctica medicinal, llevaba el modo de vida corriente: comía carne, bebía vodka, me irritaba a menudo y curaba además con el masaje sin contacto. En lo sucesivo, viendo los resultados de tal trabajo, he cambiado esencialmente el modo de vida y conducta. Un día antes de recibir al enfermo, me alimento lo mínimo y en el día de la visita no como absolutamente nada.
Aficionado a la diagnosis, la elaboración de nuevas posibilidades del método, me olvido a veces del peligro. Mientras que, al trabajar en los niveles delgados, es necesario ser cauteloso continuamente.
avatar
marga_b
Bruja Novata
Bruja Novata

Cantidad de envíos : 6

Ver perfil de usuario http://www.lazarev.es

Volver arriba Ir abajo

Re: Diagnosis del Karma

Mensaje por marga_b el Mar Mar 20, 2012 12:21 am

Hola de nuevo a todos! Quería conocer la opinión de aquellos que han leído este primer capitulo del libro, ¿qué os ha parecido? el libro es interesante? os gustaría conocer más?
¡Hasta luego!
avatar
marga_b
Bruja Novata
Bruja Novata

Cantidad de envíos : 6

Ver perfil de usuario http://www.lazarev.es

Volver arriba Ir abajo

Re: Diagnosis del Karma

Mensaje por JUAN CACERES el Dom Jun 10, 2012 2:00 am

Si he leído el primer capitulo de la diagnosis del karma por Sergio Nicolás Lazarev y me he interesado, escribo un libro sobre intercambio bioenergetico. Como puedo conseguir los 12 libros del autor.
Gracias y saludos
juan

JUAN CACERES

Cantidad de envíos : 1

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Diagnosis del Karma

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.